Escuchando la lluvia

 

Visitantes en la exposición de John Akomfrah, en el Thyssen


 

Publicado en El Asombrario / publico.es, 22 de noviembre 2025 

 

Hoy no llueve, pero ya se sabe que el otoño enreda con nubes caprichosas que van y vienen y nos engañan con sus oscilantes manchas de sol. No llueve y sin embargo aquí dentro se oye la lluvia, se oye el agua corriendo por un cauce y chapoteando entre las piedras con ese rumor de pequeños cristales que suena como el tiempo, porque a veces nos parece que la lluvia no cae en gotas sino en minutos. En esta sala oscura y acolchada, iluminada apenas por las imágenes que emiten todas estas pantallas, el sonido del agua se mezcla con la música, con algunas voces, con el tic tac de un reloj, con una respiración.

 

El gran poeta chino Su Dongpo, que vivió en el siglo XI, trabajaba como funcionario y llevaba una vida errante. En sus poemas más melancólicos el agua y los ríos simbolizan la naturaleza transitoria de la vida y la nostalgia por su tierra natal, a la que nunca pudo volver. Uno de sus versos, Escuchando toda la noche lalluvia, da título al proyecto que el artista John Akomfrah realizó para el Pabellón Británico en la Bienal de Venecia en 2024, cuya muestra, comisariada por Tarini Malik, recorro en el Museo Thyssen de Madrid: una serie de videoinstalaciones denominadas Cantos que entrelazan imágenes de archivo y secuencias fílmicas donde el sonido tiene una presencia inmersiva y envolvente, inspirada en el concepto de epistemología acústica que acuñó el etnomusicólogo Steven Field. Para Akomfrah, el sonido tiene el mismo poder revelador que la imagen o la palabra. “Cuando escuchas, te escuchas a ti mismo: tus sueños, tus ambiciones, básicamente estás hablando contigo mismo; es una idea que le robé al poeta chino Su Dongpo”, explica. “En realidad no trato de comunicar nada, sino de llevar a las personas a un espacio donde puedan experimentar, comprender y convivir con la escucha; se trata de escuchar la ética, la estética, los conflictos, los recuerdos.”

   

En los años 80 John Akomfrah fue miembro fundador del Black Audio Film Collective (BAFC), un grupo de siete artistas cuyo primer filme, Handsworth Songs, plasmaba los disturbios de Birmingham y Londres de 1985. Sus comienzos como cineasta, influido por los grandes directores rusos que renovaron el lenguaje cinematográfico como Eisenstein, Kuleshov o Tarkovski, han marcado su trayectoria. Sus películas y videoinstalaciones, expuestas en museos y bienales de todo el mundo, exploran el poder artístico del montaje para reescribir la historia y reflexionan en torno a crisis universales como la injusticia racial, las herencias coloniales, la migración o el cambio climático. Y como en los versos del poeta chino, el agua es uno de los elementos que vertebra sus creaciones.

 

En las sucesivas salas de la exposición el agua fluye por las pantallas y crea transiciones entre los planos, engarzando el collage donde Akomfrah tira del hilo de nuestra propia historia, para contar lo que nuestra historia ha hecho con el planeta. Así, en el Canto IV antiguas imágenes documentan la llegada de inmigrantes en enormes buques y luego surge un paisaje vacío donde hay restos de muebles y enseres, o relojes sumergidos en el agua, o peces muertos flotando entre restos de plástico. Un pescador tumbado sobre sus redes parece dormido, rodeado por un mar de objetos: discos, monedas, patitos de goma, fotografías. Un libro de Rachel Carson: The sea arround us.  El rostro en primer plano de una mujer con los ojos llenos de lágrimas. Y luego la corriente del agua, transparente y azul bajo el esqueleto de un barco, se lo lleva todo hasta las profundidades, donde chispea el plancton y se mecen como extraños organismos unos bancos de peces plateados.


Entre escenas antiguas de la vida cotidiana y al compás de un metrónomo, en el Canto VI hay imágenes de archivo de los movimientos independentistas de África y Asia en el siglo XX, de las protestas feministas donde una mujer sostiene una pancarta: no seremos discretas. El Canto VII muestra a los trabajadores en las fábricas durante la posguerra británica y a sus hijos yendo al colegio, y los hermosos paisajes de Yorkshire y Escocia como las idílicas patrias imaginadas por los migrantes. En la penumbra de la sala resuenan como plegarias fragmentos de los discursos de Martin Luther King, Malcolm X y Angela Davis. Las trágicas consecuencias de las guerras de Corea y Vietnam protagonizan el Canto VIII: el estallido de las bombas y los tanques entrando en la selva, los soldados incendiando aldeas donde mujeres y niños se cobijan en agujeros, cadáveres con una carta en la boca: el as de picas. En la imagen en blanco y negro, un doctor fumiga el cuerpo de los niños vietnamitas abriéndoles la camisa. Más allá, plantado en medio de la corriente en el lecho de un río, un hombre mira en silencio y sobre su silencio oigo el ruido del bosque -los pájaros, las hojas que besa el aire- y oigo el agua, corriendo como el tiempo. Y mirando al hombre en el río escucho en mi mente los versos de Su Dongpo: Nubes -tinta que borra a medias las colinas. / Lluvia blanca -el granizo rebota en la cubierta. / Un ventarrón terrestre barre con todo y se va. / Al pie de la torre el agua se ha vuelto cielo.


Disgregada en todos estos Cantos, Akomfrah despliega una mirada sobre el mundo que quiere iluminar la nuestra y preguntarnos algo, mientras nos debatimos conmovidos entre una imagen y otra, y otra más. “Las historias que se desarrollan en cada pantalla están relacionadas, dialogan entre sí. Pero cada vez que miras tomas una decisión, eliges una y abandonas otra; siempre existirá la ambigüedad de elección, esa es la idea, para que podamos tener esas conversaciones constantemente.” En la presentación a la prensa de la exposición, la comisaria Malik habló de este proyecto como la culminación de las últimas cuatro décadas de trabajo de este creador de origen ghanés, un punto de inflexión en el que estaría llevando al límite el medio artístico que ha elegido. “Debemos aprovechar la oportunidad de la crisis que se avecina para repensar lo que ha sido nuestro pasado, para escucharlo; escuchar tu pasado es un buen ejercicio”, dijo Akomfrah. “No quiero deciros qué pensar o sentir; venid y escuchad.”

 

John Akomfrah. Escuchando toda lanoche la lluvia

Museo Nacional Thyssen Bornemisza

Madrid, hasta el 8 de febrero de 2026

 

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